Una buena condición cardiovascular siempre es importante, pero ¿Por qué es aún más importante durante el embarazo? No podemos olvidar, que el sistema circulatorio de la madre, es la fuente de oxígeno y nutrición para el feto, por lo tanto, la cantidad de sangre rica en oxígeno que reciba dependerá de él.
Durante el embarazo se produce muchos cambios que afectan al sistema circulatorio. A continuación, se enumeran los más relevantes:
- El gasto cardíaco aumenta y el corazón tiene que realizar un mayor esfuerzo.
- Durante el proceso de gestación, el consumo de oxígeno aumenta de forma progresiva y la sangre normalmente se expulsa con más velocidad para que la oxigenación a los músculos no se altere. El tamaño del corazón y las pulsaciones en reposo aumentan.
- El volumen de la sangre circulante aumente mucho durante las primeras 34 semanas de embarazo y luego declina muy poco hasta el término. El volumen de glóbulos rojos y los latidos del corazón, aumentan progresivamente hasta el término del embarazo.
- Durante el embarazo también es habitual la aparición de varices en las piernas, además la hipertensión venosa contribuye a la aparición de edemas, ocasionadas por el aumento de peso y la demanda sanguínea del feto al crecer. La sangre circula por las venas no fluye de forma adecuada debido al gran aumento hormonal que se produce durante gestación, la compresión del útero sobre las venas cava inferior e ilíacas y el aumento de peso.
¿Por qué el medio acuático presenta una característica idónea para realizar este tipo de actividades?
Durante el embarazo se produce un aumento de peso de aproximadamente de 1 kg al mes (entre 9 y 13 Kg de aumento, en ocasiones incluso más). Esto suele provocar una dificultad mayor en la realización de las actividades, lentitud, pérdida de agilidad y sensación de fatiga.
En el medio acuático nuestro cuerpo resulta más manejable, la sensación de ingravidez que experimentamos en el agua nos permite realizar tareas que fuera del agua no podríamos hacer. Nos sentimos más ágiles y dinámicos, lo que repercute favorablemente en la autoestimulación durante la realización de las actividades.
La resistencia que ofrece el agua, nos permite trabajar el tono muscular sin necesidad de realizar tareas que exijan una intensidad demasiado elevada. La sensación de fatiga disminuye y el agua se convierte en un medio agradable en el que desaparece la sensación de acaloramiento.
La presión hidrostática que se ejerce al trabajar en el agua, favorece el retorno venoso. Las piernas no tienen que soportar el peso del cuerpo como si estuviéramos trabajando fuera del agua, lo que previene la aparición de varices. El entrenamiento cardiovascular nos permite la adaptación a los cambios que se producen durante el embarazo. Un programa de trabajo aeróbico nos ayuda a mejorar la condición del sistema cardiovascular y por tanto la función del sistema respiratorio y además nos ayuda a controlar el peso para prevenir el riesgo de un aumento excesivo.
Se recomienda trabajar entre el 50-70% de frecuencia cardiaca máxima, unas tres veces a la semana, con una duración aproximada de 20-40 min.
El programa de actividades acuáticas para embarazadas se debe completar con trabajo de tonificación muscular, que nos ayudará a prevenir la adopción de malas posturas y disminuir las dolencias de los malos hábitos adquiridos. Los ejercicios de flexibilidad nos proporcionarán un trabajo determinante de cara a la facilitación del parto. Las actividades de relajación aumentan la sensación de placer y bienestar disminuyendo los niveles de ansiedad y estrés que pueden aparecer durante el proceso de gestación.
Un programa completo de actividades acuáticas para embarazadas, permite la adaptación a los cambios y necesidades del cuerpo de la mujer durante el embarazo, aumentando la sensación de bienestar física y psicológico, preparando para el momento del parto y favoreciendo su recuperación posterior.