Por un lado, su elevado porcentaje de tejido adiposo mejora la flotación y le hace sentirse mejor nadador. Además , ese tejido subcutáneo constituye un excelente aislante térmico y le permite soportar mejor que los otros niños la temperatura del agua.

Por último, el hecho de estar sumergido en el agua presenta un efecto psicológico muy positivo para el niño obesos, ya que su cuerpo no está tan a la vista del resto de las personas como en práctica de otros deportes.

Y no sólo la recomendación del tipo de actividad es importante, también lo es la compañía. Desde el punto de vista psicológico hay una recomendación clave: en cualquier ejercicio físico  que practique un niño con sobrepeso, es preferible que los grupos estén integrados exclusivamente por menores de su misma condición física, para evitar situaciones de inferioridad frente a otros niños.

Datos importantes

Curiosamente, la mayoría de  los diagnósticos de obesidad infantil y juvenil en EEUU recaen en niñas y, especialmente, en las de origen hispano o afroamericano. Las cifras adquieren una gran importancia de cara a la prevención de enfermedades crónicas, debido a que cinco de cada diez obesos en edad infantil y siete de cada diez en edad juvenil tendrán sobrepeso en la edad adulta.

 

Este índice aumenta aún más ( hasta el 80% ) en los casos en los que uno de los padres también padece obesidad. En realidad, la obesidad infantil sólo plantea graves problemas de salud física a largo plazo.

A corto, el mayor problema son las alteraciones psicosociales: disminución de la autoestima, complejo de inferioridad y disminución por parte de los demás niños. ¿Cuál es el programa ideal de actividad física para niño obeso ? Aunque no existen estudios comparativos entre diferentes planes de ejercicio físico, sí se pueden establecer algunas recomendaciones de eficacia probada.

Necesidad de mover muchos músculos 

La natación es una actividad deportiva de alto consumo energético y además debe requerir la participación de la mayoría de los grupos musculares.

El consumo energético en un niño de 10 años que practique la natación durante 45´minutos se situará en torno a las 300 kilocalorías, que variarán en función del peso del niño y la intensidad del  ejercicio .

Los autores del estudio insisten en que la actividad física en el niño obeso tiene que aportar, ante todo, diversión. Se desaconsejan los programa muy exigentes o desarrollados en un ambiente tenso con objetivos difíciles de conseguir.