Nadar es el acto voluntario de desplazarse en el agua permaneciendo en la superficie.
La natación para bebés es una actividad que busca la estimulación acuática del bebé por medio de una serie de juegos y ejercicios, que le permiten aprender a flotar y moverse por el agua con la ayuda de sus padres. Consideramos que los bebés sólo tendrán nociones de desplazamiento y dirección después de los 20 meses.
Será aproximadamente a los cuatro años de edad, cuando el aparato locomotor esté lo suficientemente desarrollado, cuando sean capaces de nadar en los diferentes estilos y con la técnica adecuada.
Lo que se pretende es un trabajo preventivo, el cual proporcionará mayor tranquilidad a los padres en caso de accidente (caer en el agua) tratando que estas situaciones no sean traumáticas, rompiendo una relación placentera con el agua.
Es un trabajo positivo para el bebé, ayudando en la mejora del desarrollo psicomotor, cardiorrespiratorio, regulando el sueño y el apetito, la sociabilización y el aumento de su percepción. Los bebés menores de un año se adaptan más rápidamente que los niños mayores.
El miedo al agua se adquiere conforme el niño va creciendo, así pues, mientras más tiempo esté apartado del agua, probablemente desarrollará sentimiento de desconfianza y hasta fobia, que posteriormente dificultarán el aprendizaje de la natación.