Nadar es el acto voluntario de desplazarse en un medio líquido, normalmente el agua, habiendo obtenido la flotabilidad deseada.
Diferenciamos el aprendizaje de la natación en dos fases:
1- Lograr cierta autonomía del niño en el agua, o lo que es lo mismo, saber reaccionar correctamente en caso de caída accidental dentro de una piscina (esto es lo que muchos padres buscan cuando apuntan a sus hijos a clases de natación).
Esta etapa consta de 4 fases claramente diferenciadas:
- Familiarización
- Flotación
- Respiración
- Propulsión
2- Trabajo específico de técnica. Una vez superada la fase anterior el trabajo se centra en la técnica de los cuatro estilos de natación.
Las clases de natación infantil comienzan a los dos años y van hasta los 12 aproximadamente, edad en la que pasarán a grupos de natación adolescente, con otro tipo de objetivos y metodología.
Existen muchos factores que pueden intervenir de manera negativa en este proceso y por lo tanto hay que tener en cuenta, como son el miedo a ahogarse, una experiencia traumática con el agua, primer contacto demasiado tardío… factores que se encuentran con relativa facilidad.
Aprender a nadar es un proceso muy complejo, y mucho más lento de lo que muchos mamás y papás esperan, requiere que el aparato locomotor esté lo suficientemente desarrollado, que el niño tenga la suficiente fuerza y destreza para poder moverse de manera eficaz en el agua, es necesario repetir muchas veces ciertos ejercicios y sobretodo cargarse de paciencia.
El aprendizaje en los niños no evoluciona de manera constante, es como una montaña rusa, en ocasiones avanza muy rápido y en otras, aparentemente, se ha quedado estancado. Todo esto forma parte del propio proceso. Es necesario que el niño atraviese por estos vaivenes para seguir aprendiendo, y en el momento menos esperado, nuestro hijo estará nadando con una técnica envidiable.
Es necesario destacar que tan importante es la primera fase del aprendizaje, en la que trabajamos familiarización, flotación, propulsión y respiración, como la segunda, en la que nos centramos de manera específica en la técnica de los diferentes estilos de la natación.
Es muy habitual que los papás y mamás decidan quitar a sus hijos de las clases de natación cuando observan que consiguen desplazarse un par de metros en el agua sin ningún tipo de ayuda. Pues bien, nosotros consideramos esto un grave error, ya que el aprendizaje no ha concluido. Para que un niño domine el medio acuático y aprenda a nadar correctamente, deberá hacerlo con la técnica adecuada, y no de cualquier manera. Este momento es el idóneo para comenzar a trabajar y no más adelante.
Los niños que abandonan la práctica de la natación solo habrán aprendido a desplazarse y no a nadar. Esto puede provocar lesiones en el futuro, incluso incapacidad para reaccionar ante situaciones peligrosas.
El aprendizaje de la natación en adultos y la corrección de ciertos movimientos erróneos ya interiorizados, es mucho más complejo, costoso y llevará más tiempo, dedicación y constancia de lo que requiere hacerlo cuando aún son niños.
Cuando una persona domina la técnica, y lleva una respiración adecuada apenas se cansa, tiene los recursos necesarios para no hacerlo y además optimiza al máximo los movimientos que realiza, consiguiendo flotabilidad y propulsión el agua sin apenas esfuerzo.
Por todo ello, recomendamos a todos los papás y mamás que han invertido tiempo, esfuerzo y dinero en que sus hijos aprendan a nadar, que no abandonen la actividad antes de tiempo. Es necesario que sus hijos sepan nadar de forma correcta y dominen el medio acuático, porque de lo contrario, habrán tirado por tierra toda esta inversión, y eso ya no se podrá recuperar en un futuro.