Más de 50% de los fallecimientos infantiles por ahogamientos suceden en piscinas privadas y comunidades.
Cada año los ahogamientos infantiles ocupan un lugar destacado en el podio de fallecimientos en la infancia.
Siendo la tercera causa a nivel mundial ( OMS ) y la Segunda en nuestro país.
Una persona adulta puede ahogarse en uno o dos minutos como máximo, según el ministerio de sanidad, un niño en apenas treintas segundos.
Cuando los niños se ahogan, no suelen patalear ni pedir ayuda, sino que invierten sus energías en intentan salir del agua, moviendo los brazos de un modo que puede parecer un juego o que están buceando. No gritan, ni lloran intentan echar la cabeza hacia atrás para sacar la boca y la nariz fuera de agua, pero el cansancio acaba venciéndoles lo habitual es que el esfuerzo de intentar respirar les impide hacer una llamada de ayuda efectiva.

COMO LO PODEMOS EVITAR:

1) La enseñanza de la natación, es fundamental para que el niño tenga una educación para su mejor seguridad.

2) Vigilancia constante, estar siempre pendiente y mirando cada varios segundos. Prestar atención en todo momento y nunca se debe delegar la responsabilidad en un niño mayor.

3) Instalar cerca alrededor de la piscina para evitar el acceso al agua de niños sin vigilancia. El ministerio de Sanidad recomienda cercar el perímetro de las piscinas privadas con vallas de 1,2 metros de altura mínima.

4) Los flotadores no eximen a los adultos de vigilar a los niños. Los manguitos, flotadores infantiles, tablas , churros son considerados juguetes y sirven como estimulación, y , en ningún caso , sirven como PRETESTO para dejar los niños sin supervisión.

5) No se bañe ni permita el baño a los niños justo después de comer para evitar un corte de digestión, siempre entrar progresivamente dentro del agua para evitar un cambió brusco de temperatura.